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Científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) han desarrollado una aplicación para teléfonos móvil con sistema operativo Android con la que aseguran que se puede medir el estado de ánimo del usuario, gracias a la información generada por los sensores del dispositivo y la percepción del propio usuario.

La aplicación se llama ‘Emotion Sense’ y ya está disponible para ser descargada en la plataforma de aplicaciones Google Play, de forma gratuita y de momento en inglés.

La primera vez que la aplicación es ejecutada se activa un sensor que informa de la hora del día a los investigadores. El programa pasa alrededor de una semana recolectando información a través de dicho sensor, contrastándola con los estados emocionales del usuario, que debe dar su consentimiento explícito para ello (los científicos aseguran que no comparten con nadie los datos que recaban).

Al completar ese período, la aplicación le pide al usuario que rellene un cuestionario de satisfacción, lo que activa un segundo sensor, el de ubicación.

Para contrastar lo registrado por los sensores, la otra parte del sistema –diseñada por psicólogos– invita al usuario, en diferentes momentos del día, a ingresar información sobre cómo se siente.

Le pide que defina sus estados de ánimo sobre un “cuadro de emociones” conformado por dos ejes. Uno es para marcar lo positivo o negativo de sus sentimientos, el otro para que establezca su nivel de actividad. Luego, el usuario completa una serie de preguntas para evaluar más en detalle ambos aspectos.

En total lleva unas ocho semanas activar todos los sensores, y al final la aplicación provee al usuario con un reporte que exhibe cómo sus actividades cotidianas se vinculan con sus estados de ánimo, lo que podría permitirle identificar patrones nocivos de comportamiento.

Fue diseñado como “un viaje de descubrimiento” para que el usuario les dé a los científicos una guía paso a paso de lo que puede estar influenciando cambios en sus estados de ánimo, ha explicado a la BBC el investigador que lidera el proyecto, Neal Lathia.

“Esto nos permite entender a la vez cómo percibe las cosas una persona y cómo se está comportando en realidad”, ha dicho, ya que “puede suceder que digan que se sienten felices al tiempo que dejan de comunicarse con sus amigos”.

De hecho, los investigadores esperan que la aplicación pueda ser usada como herramienta terapéutica por profesionales de la salud. “La mayoría de la gente que hace terapia tiene sesiones cada dos semanas”, dijo Lathia.

La aplicación forma parte de un proyecto de investigación más amplio, que busca identificar modos en que los teléfonos móviles pueden utilizarse para mejorar la salud y el bienestar general de las personas.

Además, el código utilizado para recolectar la información de los sensores será de acceso público, de modo que otros investigadores puedan llevar a cabo sus propios experimentos.