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Sony ha lanzado este martes la segunda versión de su Smart Watch, un reloj digital con pantalla de 1,6 pulgadas y una resolución de 176 x 220 pixeles. El nuevo reloj resiste a la lluvia y a las salpicaduras, pero no es sumergible. Desde él es posible controlar numerosas funciones en cualquier «tablet» o «smartphone» Android con Jelly Bean.

Así, se puede manejar desde el reloj toda la mensajería y redes sociales, Facebook, WhatsApp, SMS, Mail, Twitter, etc, y también marcar llamadas a través del teclado de la pantalla. A diferencia del modelo anterior, que no se activaba sí no estaba previamente conectado a un «smartphone», el Smart Watch 2 puede estar activo siempre, aunque el móvil con el que está pareado esté apagado. Funcionará como un control remoto.

El nuevo reloj de Sony también incorpora NFC (Near field communication) y permite la visualización de fotos en su pequeña pantalla. También trabajará con redes sociales y aplicaciones de fitness. La compañía ha mejorado la autonomía del reloj, que estará disponible a final de año, y tendrá una durabilidad de hasta cuatro días en un uso normal.

El «gadget» es capaz de hacer fotos, escuchar música, es resistente al agua y al polvo, y actúa como control remoto del teléfono móvil. Sony se convirtió de las primeras compañías del sector en lanzar al mercado su teléfono inteligente, un dispositivo que sus grandes rivales como Samsung o Apple se dan prisa por ultimar para salir cuanto antes al mercado. El SmartWatch 2 de Sony tiene la capacidad de recibir cualquier tipo de notificación del mismo modo que lo haría el teléfono móvil. Desde nuevos correos a notificaciones de cualquier red social, ya que cuenta con más de 200 aplicaciones, entre ellas, muchas de deportes e incluso aquellas que permitirán sacar fotografías con el reloj.

Los relojes inteligentes se han convertido en los últimos meses en un importante nicho de mercado. Gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft o Samsung están trabajando en dispositivos portátiles inteligentes que posiblemente permitan sincronizarse con los «smartphones» de los usuarios para recibir notificaciones y ampliar las funciones desde la muñeca.