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galaxy note 3Las primeras reviews de la edición americana del Galaxy Note 3 están ya en la red y Ars Technica, que suele hacer los mejores y más detallados análisis, ha descubierto un pequeño secreto: el teléfono/tableta entra en un modo de funcionamiento de alto rendimiento cuando detecta un benchmark, uno de esos tests destinados a medir la potencia del procesador. 

Este modo de funcionamiento no está disponible para ninguna otra aplicación (probablemente no resulta práctico dado el consumo y calentamiento que genera) pero permite subir los resultados de las mediciones de estos tests entre un 20% y un 50%. Ars Technica lo descubrió al comparar los resultados con los del nuevo LG G2 que, con el mismo procesador a la misma frecuencia, arrojaba números considerablemente inferiores.

No es la primera vez que Samsung hace esto. Algunas de las versiones del Galaxy S4 tenían el mismo sistema implementado y según da a entender Ars Technica otros teléfonos han comenzado a usar tácticas parecidas para presentar mejor aspecto frente a la competencia, sobre todo ahora que la mayoría usa chipsets similares de proveedores como Qualcomm.

Para los usuarios de PC más avanzados la historia probablemente suene familiar. Es lo mismo que pasó con las tarjetas gráficas de Nvidia y ATI. Cuando los benchmarks empezaron a ganar relevancia a la hora de valorar las tarjetas, los fabricantes empezaron a modificar los drivers para favorecer los resultados, no la experiencia del usuario.

Al final la jugada acabó por reducir el peso de estos números en la crítica de los dispositivos y es muy probable que en el caso de la telefonía suceda algo parecido. El número que arrojan estas apps de medición ya no es fiable y desde luego no es en absoluto representativo de la experiencia que tiene el usuario con el dispositivo en la mano.